domingo, 13 de julio de 2014

tres metros sobre el cielo 3

Después del exitazo en España de “3 metros sobre el cielo” y “Tengo ganas de ti“, y de la legión de fans adolescentes pidiendo una tercera parte, sus productoras Zeta Cinema, Antena 3 Films, Cangrejo Films y Globomedia Cine podrían estar estudiando una tercera parte; más después del éxito inesperado en Rusia de “Tengo ganas de ti” donde lleva más de 4 millones de euros recaudados, y con la previsión de que funcione muy bien también en toda Latinoamérica.
¿Cuáles son los principales problemas para que haya una tercera parte de “3 metros sobre el cielo” y “Tengo ganas de ti”?
El principal problema es que estas dos películas están basadas en las novelas homónimas del escritor italiano Federico Moccia, el cual cerró esta mini saga con estos dos libros. Por lo tanto, éste tiene los derechos de sus personajes y sería muy complicado que éstos tuvieran nueva vida en una tercera parte sólo como película.
Sin embargo, poderoso caballero es Don Dinero, y dependiendo del dinero que estén dispuestas a ofrecer a Federico Moccia las productoras de estos dos grandes éxitos de taquilla del cine español, podríamos disfrutar de una posible tercera parte que, seguro al 100%, volvería a llenar las salas de cine españolas.
Por ahora sólo queda esperar y estaremos atentos a toda noticia sobre una tercera parte de “3 metros sobre el cielo” y “Tengo ganas de ti”.

martes, 24 de junio de 2014

Buen humor

─ Un joven muy bailador llega a una fiesta y no encuentra una pareja para bailar. En eso mira a una linda señorita que está en una mesa con sus padres y se dirige hacia ella. ¿Me permitiría bailar? le dijo el joven.
─ Los padres y la joven se miran entre si y le responden: Disculpe joven, lo que pasa es que la señorita no tiene piernas.
 ─ El joven apenado responde: Perdóneme, pero no era mi intención ofender, no sabía lo de su estado, pero aun así quisiera bailar con ella, yo la sujetaría fuerte y así bailaríamos sin problemas."
 ─ La señorita y sus padres aceptaron y los dos empezaron a bailar. Pero como la chica estaba muy pegada a las partes íntimas del joven, éste empezó a excitarse y ella también. Entonces él le propone a la chica estar en un lugar más solo y ella le dice que en la parte trasera de la casa hay un árbol de mangos y que ahí puede ser. ─ Cuando están debajo del árbol de mangos, él le propone hacer el amor, pero no sabe como hacerlo. Ella le dice que la suba un poco para sujetarse de una de las ramas del árbol. Después de terminar, el joven la baja de la rama y la lleva a la mesa donde están los padres de la chica.
 ─ Aquí está su hija, Señores. Gracias por todo dijo el joven. Y los padres de la chica le responden: Usted sí que es un caballero, noble, honesto, gentil. "No es para tanto", interrumpe el joven. Claro que sí. Usted es el único que la ha traído hasta aquí. ¡Los demás me la han dejado colgada de la rama!"

lunes, 23 de junio de 2014

Corrida de elefantes

Según dice la descripción del vídeo ninguno de estos enormes animales fueron provocados para desatar tal furia, ninguna situación fu instigada para tomar estas imágenes. Johann Lombards guía profesional de safari estuvo presenta durante este sorprendente ataque para asegurar el bienestar de los animales y las personas que disfrutaban del recorrido por la sabana africana.

Aunque todas las precauciones fueron tomadas, a veces los animales actúan según sus instintos sin ninguna provocación, en lo que resulto en uno de los ataques animales más increíbles que hayamos vistos. Para ver este de nuestros vídeos increíbles, no deja de sorprender ver como estos inmensos y fuertos animales atacaron a las personas que grababan el vídeo.

Lo que dice un sabio

Un sabio, cierta tarde, llegó a la ciudad de Akbar. La gente no dio mucha importancia a su presencia, y sus enseñanzas no consiguieron interesar a la población. Incluso después de algún tiempo llegó a ser motivo de risas y burlas de los habitantes de la ciudad. Un día, mientras paseaba por la calle principal de Akbar, un grupo de hombres y mujeres empezó a insultarlo. En vez de fingir que los ignoraba, el sabio se acercó a ellos y los bendijo. Uno de los hombres comentó: - "¿Es posible que, además, sea usted sordo? ¡Gritamos cosas horribles y usted nos responde con bellas palabras!". "Cada uno de nosotros sólo puede ofrecer lo que tiene" -fue la respuesta del sabio-.

Historia del pescador

En cierta ocasión iba un ejecutivo paseando por una bonita playa vestido con sus bermudas (de marca), sus gafas de sol (también con marca muy visible), su polo (con mucha marca), su gorra (con marca destacada), su reloj (de marca y carísimo), su calzado deportivo (donde todo era marca), su móvil colgado de la cintura (el móvil con marca y la bolsa en la que colgaba, también) y su gomina en el pelo ( sin marca, pero tan abundante que uno podía adivinarla).
Eran las dos del mediodía cuando se encontró con un pescador que felizmente recogía sus redes llenas de pescado y amarraba su pequeña barca. El ejecutivo se le acercó…
- ¡Ejem! Perdone, pero le he visto llegar con el barco y descargar el pescado… ¿No es muy temprano para volver de faenar?
El pescador le miró de reojo y, sonriendo mientras recogía sus redes, le dijo:
- ¿Temprano? ¿Por qué lo dices? De hecho yo ya he terminado mi jornada de trabajo y he pescado lo que necesito.
- ¿Ya ha terminado hoy de trabajar? ¿A las dos de la tarde? ¿Cómo es eso posible? – dijo incrédulo, el ejecutivo.
El pescador, sorprendido por la pregunta, le respondió:
-Mire, yo me levanto por la mañana a eso de las nueve, desayuno con mi mujer y mis hijos, luego les acompaño al colegio, y a eso de las diez me subo a mi barca, salgo a pescar, faeno durante cuatro horas y a las dos estoy de vuelta. Con lo que obtengo en esas cuatro horas tengo suficiente para que vivamos mi familia y yo, sin holguras, pero felizmente. Luego voy a casa, como tranquilamente, hago la siesta, voy a recoger a los niños al colegio con mi mujer, paseamos y conversamos con los amigos, volvemos a casa, cenamos y nos metemos en la cama, felices.
El ejecutivo intervino llevado por una irrefrenable necesidad de hacer de consultor del pescador:
- Verá, si me lo permite, le diré que está usted cometiendo una grave error en la gestión de su negocio y que el “coste de oportunidad” que está pagando es, sin duda, excesivamente alto; está usted renunciando a un pay-back impresionante. ¡Su BAIT podría ser mucho mayor! Y su “umbral de máxima competencia” seguro que está muy lejos de ser alcanzado.
El pescador se lo miraba con cara de circunstancias, mostrando una sonrisa socarrona y sin entender exactamente adónde quería llegar aquel hombre de treinta y pico años ni por qué de repente utilizaba palabras que no había oído en su vida. Y el ejecutivo siguió:
- Podría sacar muchísimo más rendimiento de su barco si trabajara más horas, por ejemplo, de ocho de la mañana a diez de la noche.
El pescador entonces se encogió de hombros y le dijo:
- Y eso, ¿para qué?
- ¡¿Cómo que para qué?! ¡Obtendría por lo menos el triple de pescado! ¡¿O es que no ha oído hablar de las economías de escala, del rendimiento marginal creciente, de las curvas de productividad ascendentes?! En fin, quiero decir que con los ingresos obtenidos por tal cantidad de pescado, pronto, en menos de un año, podría comprar otro barco mucho más grande y contratar un patrón…
El pescador volvió a intervenir:
- ¿Otro barco? ¿Y para qué quiero otro barco y además un patrón?
- ¿Que para qué lo quiere? ¡¿No lo ve?! ¿No se da cuenta de que con la suma de los dos barcos y doce horas de pesca por barco podría comprar otros dos barcos más en un plazo de tiempo relativamente corto? ¡Quizá dentro de dos años ya tendría cuatro barcos, mucho más pescado cada día y mucho más dinero obtenido en las ventas de su pesca diaria!
Y el pescador volvió a preguntar:
- Pero todo eso, ¿para qué?
- ¡Hombre! ¡¿Pero está ciego o qué?! Porque entonces, en el plazo de unos veinte años y reinvirtiendo todo lo obtenido, tendría una flota de unos ochenta barcos, repito, ¡ochenta barcos! ¡Qué además serían diez veces más grandes que la barcucha que tiene actualmente!
Y de nuevo, riendo a carcajadas, el pescador volvió:
- ¿Y para qué quiero yo todo eso?
Y el ejecutivo, desconcertado por la pregunta y gesticulando exageradamente, le dijo:
- ¡Cómo se nota que usted no tiene visión empresarial ni estratégica ni nada de nada! ¿No se da cuenta de que con todos esos barcos tendría suficiente patrimonio y tranquilidad económica como para levantarse tranquilamente por la mañana a eso de las nueve, desayunar con su mujer e hijos, llevarlos al colegio, salir a pescar por placer a eso de las diez y sólo durante cuatro horas, volver a comer a casa, hacer la siesta,…?
El pescador respondió:
- ¿Y eso no es todo lo que tengo ahora?

Lo pequeños detalles

El alumno, según él, había terminado el cuadro. Llamó a su maestro para que lo evaluara. Se acercó el maestro y observó la obra con detenimiento y concentración durante un rato. Entonces, le pidió al alumno la paleta y los pinceles. Con gran destreza dio unos cuantos trazos aquí y allá. Cuando el maestro le regresó las pinturas al alumno el cuadro había cambiado notablemente. El alumno quedó asombrado; ante sus propios ojos la obra había pasado de mediocre a sublime. Casi con reverencia le dijo al maestro: ¿Cómo es posible que con unos cuantos toques, simples detalles, haya cambiado tanto el cuadro? Es que en esos pequeños detalles está el arte. Contestó el maestro. Si lo vemos despacio, nos daremos cuenta que todo en la vida son detalles. Los grandes acontecimientos nos deslumbran tanto que a veces nos impiden ver esos pequeños milagros que nos rodean cada día. Un ave que canta, una flor que se abre, el beso de un hijo en nuestra mejilla, son ejemplos de pequeños detalles que al sumarse pueden hacer diferente nuestra existencia. Todas las relaciones, familia, matrimonio, noviazgo o amistad, se basan en detalles. Nadie espera que remontes el Océano Atlántico por él, aunque probablemente sí que le hables el día de su cumpleaños. Nadie te pedirá que escales el Monte Everest para probar tu amistad, pero sí que lo visites durante unos minutos cuando sabes que está enfermo. Hay quienes se pasan el tiempo esperando una oportunidad para demostrar de forma heroica su amor por alguien. Lo triste es que mientras esperan esa gran ocasión dejan pasar muchas otras, modestas pero significativas. Se puede pasar la vida sin que la otra persona necesitara jamás que le donaras un riñón, aunque se quedó esperando que le devolvieras la llamada. Se piensa a veces que la felicidad es como sacarse la lotería, un suceso majestuoso que de la noche a la mañana cambiará una vida miserable por una llena de dicha. Esto es falso, en verdad la felicidad se finca en pequeñeces, en detalles que sazonan día a día nuestra existencia. Nos dejamos engañar con demasiada facilidad por la aparente simpleza. NO desestimes jamás el poder de las cosas pequeñas: una flor, una carta, una palmada en el hombro, una palabra de aliento o unas cuantas líneas en una tarjeta. Todas estas pueden parecer poca cosa, pero no pienses que son insignificantes. En los momentos de mayor dicha o de mayor dolor se convierten en el cemento que une los ladrillos de esa construcción que llamamos relación. La flor se marchitará, las palabras quizá se las llevará el viento, pero el recuerdo de ambas permanecerá durante mucho tiempo en la mente y el corazón de quien las recibió. ¿Qué esperas entonces? Escribe esa carta, haz esa visita, levanta el teléfono. Hazlo ahora, mientras la oportunidad aún es tuya. NO lo dejes para después por parecerte poca cosa. En las relaciones no hay cosas pequeñas, únicamente existen las que se hicieron y las que se quedaron en buenas intenciones...