─ Un joven muy bailador llega a una fiesta y no encuentra una pareja
para bailar. En eso mira a una linda señorita que está en una mesa con
sus padres y se dirige hacia ella.
¿Me permitiría bailar? le dijo el joven.
─ Los padres y la joven se miran entre si y le responden: Disculpe joven, lo que pasa es que la señorita no tiene piernas.
─ El joven apenado responde: Perdóneme, pero no era mi intención
ofender, no sabía lo de su estado, pero aun así quisiera bailar con
ella, yo la sujetaría fuerte y así bailaríamos sin problemas."
─ La señorita y sus padres aceptaron y los dos empezaron a bailar. Pero
como la chica estaba muy pegada a las partes íntimas del joven, éste
empezó a excitarse y ella también.
Entonces él le propone a la chica estar en un lugar más solo y ella le
dice que en la parte trasera de la casa hay un árbol de mangos y que ahí
puede ser.
─ Cuando están debajo del árbol de mangos, él le propone hacer el amor,
pero no sabe como hacerlo. Ella le dice que la suba un poco para
sujetarse de una de las ramas del árbol. Después de terminar, el joven
la baja de la rama y la lleva a la mesa donde están los padres de la
chica.
─ Aquí está su hija, Señores. Gracias por todo dijo el joven.
Y los padres de la chica le responden: Usted sí que es un caballero, noble, honesto, gentil.
"No es para tanto", interrumpe el joven.
Claro que sí. Usted es el único que la ha traído hasta aquí. ¡Los demás me la han dejado colgada de la rama!"
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